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Masiva marcha por recortes a prestadores de servicios de personas con discapacidad

Una multitudinaria marcha tuvo lugar este jueves por la tarde en la ciudad, encabezada por prestadores de servicios para personas con discapacidad que reclamaron por los reiterados retrasos y la falta de pago por parte de las obras sociales, además de exigir la urgente actualización de los aranceles que regulan su actividad.

Más de 200 personas, entre familiares, cuidadores, terapeutas, transportistas y profesionales de distintas disciplinas, se movilizaron desde la Plaza Urquiza hasta la Plaza 25 de Mayo, donde se llevó a cabo una concentración pacífica con lectura de documentos y testimonios.

Una vez reunidos frente a la plaza central, Evangelina Moix, una de las profesionales afectadas por la situación, tomó la palabra y leyó una carta que resume el reclamo colectivo:

“Así que yo voy a leer una carta donde nos engloba todo lo que estamos pasando y la peligrosidad de la que estamos próximos de vivir. Discapacidad en emergencia. Nos encontramos hoy reunidos por la problemática que nos convoca una vez más con lo que sucede en nuestra querida Argentina. Queremos expresar nuestra profunda frustración y descontento hacia la situación que nuevamente nos afecta a todos los prestadores de servicios para discapacidad y a las propias personas con discapacidad. Día a día nos esforzamos por brindar atención y apoyo a personas que lo necesitan, pero enfrentamos obstáculos que nos impiden hacer nuestro trabajo de manera efectiva. Los pagos tardíos son una constante en nuestra realidad. Esperamos meses para recibir el pago por nuestros servicios. Esto no solo afecta nuestra estabilidad financiera, sino que también pone en riesgo la calidad de la atención que podemos brindar a nuestros pacientes y alumnos. Aquí somos muchos los que alzamos la voz. Estamos transportistas, psicólogos, psicopedagogos, audiólogos, maestras integradoras, musicoterapeutas, kinesiólogos, estimuladores visuales, acompañantes terapéuticos, terapistas ocupacionales, cuidadores domiciliarios y familias. Todos necesitamos poder recibir una remuneración acorde a nuestros servicios. Las personas que lo necesitan tienen el derecho de recibir una prestación de calidad. Pero, ¿cómo hacemos para pagar nosotros el monotributo, el alquiler, el colectivo, cargar el combustible o poner un plato de comida a nuestras mesas si no cobramos lo que nos corresponde? La inflación de nuestro país nos gana la partida. Hay centros que deben cerrar sus puertas porque no pueden solventar tantos gastos y no recibir el pago de sus servicios o aguantar demoras significativas. Pero no solo es el tema de los pagos. El no-menclador no se actualiza hace mucho tiempo, lo que significa que nuestros honorarios no se ajustan a la realidad económica actual. Esto nos obliga a trabajar con salarios que no reflejan el valor de nuestro trabajo. Y para empeorar las cosas, hay obras sociales que no están autorizando las prestaciones que las personas con discapacidad necesitan. Esto es especialmente frustrante, ya que sabemos que nuestras intervenciones pueden hacer una gran diferencia en la vida de estas personas. Es hora que se reconozca el valor de nuestro trabajo. Es hora que se nos pague a tiempo y de manera justa. Es hora que actualicen el no-menclador y se nos permita trabajar con dignidad. Los prestadores de discapacidad no solo somos trabajadores. Somos personas que nos preocupamos por el bienestar de nuestros pacientes y alumnos. Queremos brindar la mejor atención posible, pero necesitamos que se nos apoye y se nos valore. Están en juego los derechos de las personas con discapacidad. Estos mismos están siendo vulnerados, ya que corren el riesgo de no tener acceso a prestaciones esenciales para su bienestar. Es hora que se tomen medidas para abordar esta situación. Es hora que se nos escuche y se nos dé la importancia que merecemos. No podemos seguir trabajando en estas condiciones. No podemos vivir de la vocación. Exigimos una ley de emergencia en discapacidad y una real reforma integral del sistema, porque de otra forma el derecho a la salud se convertirá en un privilegio de unos pocos. Muchas gracias.”

Los manifestantes reclamaron también la declaración de una ley de emergencia en discapacidad y una reforma estructural del sistema de prestaciones, advirtiendo que de continuar esta situación, el acceso a la atención quedará limitado solo a quienes puedan pagarla por fuera del sistema de cobertura.

 

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