Rubén Alzogaray está imputado por los delitos de incendio agravado, amenazas y desobediencia judicial en contexto de violencia de género, en el marco de una causa que se tramita en el despacho del fiscal Juan Pablo De Giambattista. Los delitos que se le atribuyen tienen relación con un hecho ocurrido el pasado 3 de noviembre, a raíz del cual se lo acusa de haber incendiado un complejo de departamentos ubicado en avenida San Lorenzo al 700, a pocos metros de calle Maipú.
Desde el día del hecho, el imputado permanece detenido. Actualmente se encuentra alojado en la Unidad Penal N° 7 de Gualeguay, cumpliendo prisión preventiva. Al respecto, su abogado defensor, el Dr. Matías Bigi, dialogó con Concordia Policiales y explicó cómo continúa la causa.
“Básicamente, este hecho ocurrió el tres de noviembre del año pasado en un complejo habitacional propiedad de mi cliente. A raíz del incendio, él fue rescatado por bomberos, estuvo internado en el hospital Masvernat. Cuando le dieron el alta fue a Alcaldía, y de allí lo trasladaron, debido al cupo que informó el Servicio Penitenciario, a la ciudad de Gualeguay. Al día de hoy permanece alojado en la Unidad Penal N° 7 de Gualeguay y, por el momento, está con prisión preventiva, modalidad efectiva, hasta el cinco de mayo, que vence la prórroga que nosotros hemos consentido con la Fiscalía”, explicó Bigi.
Agregó que “entendemos que la prórroga se dio porque faltaban realizar algunas pericias, básicamente la psicológica de la supuesta víctima, que se dividió en dos etapas. La primera se realizó, pero más allá de esto, entendemos que los riesgos procesales son inexistentes, ya que solicitamos la morigeración a prisión domiciliaria, aunque tanto la Fiscalía como el juez de Garantías consideraron que todavía existía riesgo de entorpecimiento por esta pericia pendiente”.
Consultado sobre el avance de la causa, señaló que “hay una pluralidad de conflictos, porque además de la causa penal existen varias causas en el fuero de familia, como tutela anticipada, alimentos, régimen de comunicación y otras, lo que ha generado que se mezclen situaciones, pero la idea es poder esclarecer lo ocurrido”.
En relación al hecho investigado, sostuvo que “en la teoría del caso que yo manejo hay circunstancias que me hacen creer que en el lugar, al momento del hecho, había una tercera persona”, subrayando que “eso lo tengo que probar, pero cuento con elementos para fundamentarlo y llegado el momento los incorporaré al expediente”.
Sobre la situación procesal de su defendido, indicó que “entiendo que no queda un riesgo procesal activo. En una audiencia anterior ya se había considerado que no existía riesgo de fuga, y lo único que quedaba era este supuesto entorpecimiento vinculado a la pericia, por lo que, una vez finalizada, debería revisarse la medida”.
Consultado puntualmente sobre el encuadre de la causa dentro de la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso Sexual, a cargo del fiscal De Giambattista, el defensor de Alzogaray también se refirió a si, a su entender, el hecho investigado puede ser considerado dentro de ese contexto.
En ese sentido, el Dr. Bigi sostuvo que “mirá, es una buena pregunta, porque hoy estamos viendo que, en realidad, cuando hay denuncias de violencia de género, la presunción de inocencia, te diría que cuando se trata del denunciado que es hombre, es casi nula. No existe la presunción de inocencia. Se cree a rajatabla lo que dice la mujer, se da por cierto, y es muy difícil revertir esa situación”.
En la misma línea, agregó que “sobre todo porque siempre se creyó que la víctima, cuando se habla de violencia de género, era la mujer, y estamos viendo en sobrados casos por televisión o por distintos medios que incluso se intenta legislar y tipificar el delito de la falsa denuncia, porque los efectos que causa en la gente, y en este caso en un hombre —pero no digo que no pueda ser al revés— son devastadores para quien lo sufre”.
Asimismo, ejemplificó la situación particular de su defendido al señalar que “acá estamos hablando de un hombre sumamente presente en la vida de su hija, que es una niña diagnosticada con autismo, un padre súper presente que a diario estaba con ella y que, de repente, hace seis meses no sabe nada. Hemos tenido impedimentos de contacto, me he cansado de presentar escritos por todas las vías para tratar de restablecer la relación y no he sido escuchado”.
En ese marco, consideró que “cuando se habla de violencia de género es un tema muy delicado y el tratamiento debería ser otro, habría que ir a fondo desde el momento inicial en que ingresa la denuncia”.
Además, remarcó que “no se puede actuar de una forma general como se hace en la mayoría de los casos, sino que debería haber un análisis más concreto de cada situación en particular”, y aclaró que “estoy totalmente en contra de cualquier tipo de violencia, ya sea del hombre hacia la mujer o de la mujer hacia el hombre. En este caso me toca defender a un hombre acusado, pero mi postura sería la misma en cualquier situación”.
Finalmente, cuestionó las medidas que suelen adoptarse en este tipo de causas al señalar que “basta con una simple denuncia de violencia de género y automáticamente el hombre es excluido del hogar por 60, 90 o hasta 180 días, y después tiene que salir a discutir y demostrar si es así o no”, y concluyó que “en este caso entiendo que no se daban los presupuestos para encuadrarlo en violencia de género, pero así lo entendió la Fiscalía y es lo que hoy se está discutiendo”.
