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Extendieron la prisión preventiva de los jóvenes vinculados a una causa por el robo, desarme y venta de repuestos de motos

En una audiencia celebrada en la mañana de este martes 1° de septiembre, el juez de Garantías – Ives Bastian – resolvió extender la prisión preventiva de Pablo Fittipaldi y Uriel Lautaro Calamita. Se trata de los jóvenes que están vinculados a una causa que investiga el robo de motocicletas, su posterior desarme y la presunta venta de sus repuestos.

Durante la audiencia, el magistrado dispuso que Fittipaldi continúe cumpliendo prisión preventiva efectiva, por lo que permanecerá alojado en una de las celdas de la Alcaidía de Concordia. En tanto, Calamita pasará a cumplir la prisión preventiva bajo la modalidad domiciliaria.

Según pudo saber Concordia Policiales, la medida cautelar vencerá el próximo 17 de septiembre, mientras el fiscal Tomás Tscherning continúa avanzando con la investigación.

Vale recordar que Fittipaldi se encuentra acusado por dos hechos de robo y un hurto, todos en calidad de autor material, mientras que Calamita fue imputado por el delito de encubrimiento agravado, en el marco de la causa que lleva adelante el fiscal Tscherning.

Según la hipótesis de la Fiscalía, Fittipaldi participaba en la sustracción de motocicletas en distintos puntos de Concordia y posteriormente los rodados eran trasladados a un taller, donde eran desarmados para luego comercializar sus repuestos. En ese contexto, la investigación apuntó a un taller vinculado a Calamita, ubicado sobre calle Alvear al 1800.

Durante los allanamientos realizados durante la última semana de julio, y que fueron ordenados por la jueza de Garantías, Gabriela Seró, la Policía secuestró teléfonos celulares, motocicletas, motopartes de vehículos denunciados como robados, además de un cuadro y un motor con sus numeraciones adulteradas o suprimidas, además de otros elementos considerados de interés para la investigación.

Fuentes judiciales remarcaron a Concordia Policiales que aún resta avanzar con una de las pruebas consideradas claves para la investigación, es decir, el análisis del contenido de los teléfonos celulares secuestrados durante los procedimientos.

A partir de esas pericias, los investigadores intentarán determinar si la maniobra era llevada adelante por al menos tres personas y si existía una organización estable y permanente dedicada al robo de motocicletas, su desarme y la posterior comercialización de las piezas.

En caso de acreditarse esos extremos, la causa podría avanzar con una eventual imputación por asociación ilícita. Por el momento, ese delito aún no fue atribuido a los dos jóvenes detenidos.

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