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Debieron montar un operativo para sedar a un perro pitbull que había ingresado muy agresivo a un restaurante de la costanera

Un llamado telefónico alertó al personal policial sobre la presencia de un canino agresivo en un local gastronómico de la Costanera. Según relató la encargada, un perro de raza pitbull había ingresado al establecimiento y se había atrincherado en la zona de los sanitarios, generando preocupación entre los clientes y trabajadores.

Ante la situación, se convocó al veterinario policial, Dr. Diego Yrigoyen, quien llegó al lugar acompañado por personal del Comando Radioeléctrico. El profesional aplicó un sedante inyectable para poder contener al animal, mientras los uniformados aseguraban el sector para evitar incidentes. Luego, se comisionó a personal del corralón municipal, que trasladó al perro para su alojamiento preventivo.

En diálogo con Concordia Policiales, el médico veterinario explicó que el episodio ocurrió “alrededor de las 20.30 horas”, cuando el policía apostado en la garita de Costanera fue alertado por trabajadores de un local gastronómico de Costanera y Mitre. Señaló que estos le informaron que había ingresado “un perro de talla grande con claros signos de agresividad, que no podía ser retirado por sus propios medios”.

El profesional detalló que se montó un operativo conjunto con personal de la comisaría de jurisdicción “a fin de resguardar el lugar y evitar riesgos para terceros”. Indicó que, al arribar, constataron que se trataba de “un pitbull adulto que mostraba una actitud agresiva ante nuestra presencia”, lo que obligó a extremar las medidas de seguridad.

Sobre el procedimiento, Yrigoyen añadió que primero se evacuó el sector para proteger a quienes no formaban parte del operativo y luego se procedió a la sujeción del animal, que continuaba muy agresivo. Explicó que, tras esa primera etapa, se recurrió a la sedación química, lo que permitió finalmente contenerlo y habilitar su traslado seguro al corralón municipal.

El veterinario destacó “el rápido y efectivo accionar policial”, que permitió evitar lesiones y controlar la situación con celeridad, al tiempo que valoró la colaboración del personal municipal en el traslado. Indicó además que el animal quedará alojado varios días en el corralón hasta que aparezca su dueño, ya que la perra —según mencionó— “tenía collar, por lo que propietario debe tener”.

Finalmente, recordó que la ordenanza 38.535 prohíbe la circulación de razas potencialmente peligrosas sin correa y sin bozal, y que el eventual dueño del animal deberá afrontar la sanción correspondiente. Señaló que estos perros “no pueden estar sueltos ni sin bozal”, y que la situación constituye una infracción clara a la normativa vigente.

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