El fiscal federal Candioti dijo que “la marihuana y la cocaína causan un perjuicio a la salud pública, pero el éxtasis es letal”
José Ignacio Candioti es el fiscal General ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná desde octubre de 2012. Desde entonces, ha venido dando duros golpes al narcotráfico, a la trata de personas y a diversos delitos enrolados en lo que se califican como de mucha gravedad por su organización y daño a la sociedad.
En declaraciones formuladas al programa “Cuestión de Fondo” (Canal 9, Litoral) habló de la situación de trata en la provincia en donde subrayó que se ha avanzado bastante. También se refirió al contrabando de estupefacientes e hizo observar que “el narcotráfico nos tiene que doler, no podemos ser indiferentes”. En ese marco, valoró tres herramientas establecidas por ley: la del arrepentido, la entrega vigilada y el agente encubierto.
Del mismo modo, manifestó su preocupación por el mercado del éxtasis e insistió con su preocupación por que cada vez la edad es menor y es mayor la inserción que van teniendo en los barrios. “Entonces, los chicos, en vez de estar en la escuela, en vez de estar en los centros de deportes, en vez de estar estudiando, son captados por el narcotráfico”, aseveró.
“Por eso siempre digo: el narcotráfico nos tiene que doler, la verdad. No podemos ser indiferentes a esta problemática. No podemos dejar que siga avanzando. Cada uno desde su espacio, la Fuerza de Seguridad, la comunidad, los operadores judiciales, creo que tenemos que poner nuestro grano de arena para evitar que esto avance”, resaltó para sumar una nueva preocupación: el éxtasis. “La marihuana, la cocaína, causa un perjuicio a la salud pública. Pero, el éxtasis es letal. El éxtasis causa muerte”, indicó sin rodeos.
En otro tramo de la entrevista reconoció que hasta el momento ningún legislador nacional se ha acercado a su despacho para dialogar qué herramientas específicas necesita para afrontar la dimensión de estos delitos que dejan una secuela difícil de reparar en todas las familias.
– ¿En qué medida el avance del narcotráfico encuentra sustento en la crisis económica y social?
-La crisis económica y social viene de hace varios años y el crecimiento del narcotráfico también. Lo que le puedo decir es que como fiscal de juicio, que estoy desde hace varios años -más de 10 años- lo que he visto a lo largo de todo este tiempo es que es un tema recurrente. El tema de la inserción del narcotráfico -a mí lo que me preocupa es la inserción del narcotráfico en los barrios-. ¿Y por qué me preocupa? ¿Por qué nos preocupa a los integrantes del Ministerio Público Fiscal? Porque lo que vemos, y lo vemos en causas concretas de juicio, es que hay, muchas veces, la utilización de chicos de menores de edad como “soldaditos”, como se llama en la jerga, que los utilizan los narcotraficantes para obtener sus ganancias espurias; para que operen como campanas, o de “dealer” (distribuidor), o vendiendo…
-Y cada vez la edad es menor.
-Cada vez la edad es menor. Aparte, cada vez es mayor la inserción que van teniendo en los barrios. Entonces, los chicos, en vez de estar en la escuela, en vez de estar en los centros de deportes, en vez de estar estudiando, son captados por el narcotráfico. Por eso siempre digo: el narcotráfico nos tiene que doler, la verdad. No podemos ser indiferentes a esta problemática. No podemos dejar que siga avanzando. Cada uno desde su espacio, la Fuerza de Seguridad, la comunidad, los operadores judiciales, creo que tenemos que poner nuestro grano de arena para evitar que esto avance. Y en este sentido, lo que vemos últimamente también -y que me preocupa- es el tema del éxtasis. O sea, la marihuana, la cocaína, causa un perjuicio a la salud pública. Pero el éxtasis es letal. El éxtasis causa muerte.
Desde cuándo está instalado el éxtasis en Paraná? ¿Y qué idea tiene?
-Nosotros lo que vemos es que en los últimos cinco o seis años donde ha avanzado esta problemática con esta sustancia en particular.
-Que tiene otra estructura de negocio porque no es lo mismo que el que da la marihuana a la cocaína.
-Así es… es más costosa a su vez, es para otro nivel. Generalmente, la consume otro nivel social. Lo terrible es el daño que causa. Y esto está comprobado. El año pasado tuvimos en el Tribunal un juicio muy importante que fue (Carlos Francisco) Sutter, (Gustavo) sobre 10.000 pastillas de éxtasis. Era un cargamento importante a nivel nacional. Y la metodología había sido: la sustancia conseguida en Brasil, en Florianópolis; ingresaba a la Argentina, era traída hacia Buenos Aires que era el destino final. Y el destino eran las fiestas electrónicas. Es más, había un audio que nosotros lo utilizamos en el alegato. Y lo utilizamos porque nos parecía muy gráfico. La pastilla de éxtasis tenía un logo. Y entonces ellos hablaban, los imputados decían hay que cambiarle el logo nuestro, porque con este mismo logo murió una “pibita” la semana pasada. Nosotros cotejamos la fecha de ese diálogo y efectivamente había muerto una chica en una fiesta electrónica. Y eso lo usamos en el alegato para decir la conciencia del perjuicio de lo que ellos vendían, de esta sustancia y estos estupefacientes que vendían. Por eso, decíamos, había que condenar a los que comercializaban con la muerte. Y bueno, ahora, ¿qué pasó? Ese juicio fue importante, una condena. Hace poco, menos de un mes, tuvimos otro juicio también sobre 9.000 pastillas de éxtasis, similar modalidad. ¿Y qué había pasado? 15 días antes de que empecemos el juicio, ANÁLISIS había sacado la noticia, me acuerdo que Infobae y Clarín también, había muerto una chica en Córdoba, había vuelto a morir una joven en Córdoba por la ingesta de esta sustancia. Entonces decíamos, no es que descuento, es la realidad. O sea, causa la muerte de las personas. Por eso nosotros, en el pedido de pena, le tratábamos de decir a los jueces –y le tratábamos de decir siempre-, y dentro de estas escalas penales tan amplias que tiene el legislador argentino… ustedes imaginen que en una causa de estupefaciente a uno le puede dar un mínimo de 4 años de prisión o le puede dar un máximo de 15 años, porque esa es la escala que establece nuestro legislador. Una cuestión normativa. Entonces, nosotros, en el pedido de pena, tratábamos de decirle a los jueces que la pena debía ser ni severa, ni baja, sino justa. Y justa es adecuada a la gravedad del hecho. Adecuada a la proporcionalidad. Justamente, entre la acción cometida y los disvaliosos de la misma. Y por todos estos condimentos, es que pedimos la pena que pedimos. Bueno, por suerte el Tribunal dictó la sentencia condenatoria. En eso estábamos satisfechos. Dispuso también el decomiso de bienes. Pero, como les digo, me parece que este tema del éxtasis hay que prestarle mucha atención a todo el narcotráfico en general. Pero, últimamente, por estas dos causas, estas dos causas a gran escala, después hay causas de éxtasis, digamos, más chicas. Pero, estas dos -como les digo- fueron cargamentos de real significancia. Y digo, causan un peligro muy grande a la salud pública. Y la verdad que, bueno, desde nuestro punto de vista, de los operadores judiciales, hay que actuar con firmeza y tratar de lograr una condena.
