Tenía pedido de captura por un robo tras una investigación de la Policía, pero lo detuvo una fuerza que debería estar abocada a delitos más complejos
El pasado domingo, un vecino denunció que al regresar a su dúplex ubicado en avenida Gerardo Yoya y Batalla de Cepeda constató que la puerta de ingreso había sido violentada y advirtió la faltante de un millón de pesos en efectivo.
A partir de ese hecho, personal de la Comisaría Tercera a cargo del comisario Eduardo Gamarra, inició una investigación para identificar al presunto autor del ilícito.
Tras una serie de tareas investigativas llevadas adelante por los efectivos de la dependencia, se logró identificar al principal sospechoso. Se trataría de Daniel Ezequiel Zabala, conocido en el ambiente delictivo como “El Tartamudo”, un joven vinculado a distintos hechos en la zona este de Concordia.
Con los elementos reunidos en la investigación, desde la fiscalía a cargo de la doctora Julia Rivoira se solicitó al Juzgado de Garantías una serie de allanamientos en domicilios frecuentados por el sospechoso.
En base al informe elaborado por la policía y elevado por la fiscalía, la Justicia ordenó tres allanamientos con el objetivo de secuestrar elementos de interés para la causa y proceder a la detención de Zabala.
De esta manera, la policía desplegó un operativo que implicó la utilización de distintos móviles y personal policial para intervenir en los domicilios señalados en la investigación.
Sin embargo, lo más llamativo se produjo al arribar a la vivienda de Zabala, ubicada en inmediaciones de calle Monseñor de Andrea al 600. Allí, cuando el personal de la Policía de Entre Ríos se disponía a concretar el allanamiento, se encontraron con que en el lugar ya se encontraba personal de la Policía Federal Argentina.
Según se pudo saber, los efectivos federales estaban en el domicilio para concretar la detención del mismo sujeto en cumplimiento del pedido de captura.
Lo llamativo del caso es que la causa que permitió identificar a Zabala fue desarrollada íntegramente por personal de la Policía de Entre Ríos, que venía trabajando el hecho desde la denuncia del robo. Incluso, el procedimiento dispuesto por la Justicia provincial implicó un importante despliegue policial para concretar los allanamientos.
En ese contexto, tampoco pasó desapercibido que la detención finalmente fuera concretada por la Policía Federal, una fuerza que habitualmente interviene en delitos de competencia federal, como narcotráfico, trata de personas u otras investigaciones de mayor complejidad.
Por ese motivo, surge el interrogante sobre qué tipo de tareas investigativas se encuentra realizando la Policía Federal en la ciudad, al intervenir en un hecho que venía siendo investigado por la Policía de Entre Ríos.
Más allá de esta situación, el allanamiento igualmente se llevó adelante y durante el procedimiento se secuestraron elementos considerados de interés para la causa, entre ellos teléfonos celulares, prendas de vestir que habrían sido utilizadas en el hecho y dinero en efectivo.
